Los escépticos intelectuales, ocupantes del lugar del supuesto saber, están siempre dispuestos a ridiculizar y menospreciar a los que seguimos hablando desde el corazón, desde la panza o desde el alma, a aquellos que hablamos más de emociones que de pensamientos, más de espiritualidad que de gloria y más de felicidad que de éxito.
Si alguien habla de amor es un inmaduro, si dice que es feliz es un ingenuo o un frívolo, si es generoso es sospechoso, si es confiado es un tonto y si es optimista es un idiota.
Y si acaso apareciera como una mezcla de todo eso, entonces los falsos dueños del conocimiento, asociados involuntarios del consumismo diletante, dirán que es un farsante, un improvisado y un poco serio mercachifle.
Jorge Bucay
Y si acaso apareciera como una mezcla de todo eso, entonces los falsos dueños del conocimiento, asociados involuntarios del consumismo diletante, dirán que es un farsante, un improvisado y un poco serio mercachifle.
Jorge Bucay
En un momento en el que mostrarse como uno es, es casi un suicidio y donde el amor una cursilería anticuada, en momentos y lugares en los que al mundo cada vez le resulta más difícil aceptar que otros desde recorridos totalmente diferentes propongan soluciones también diferentes, te preguntas ¿alguien más sentirá lo que siento yo? ¿alguien más se cuestionará estas mismas cosas? ¿Alguien se dará cuenta de lo que ocurre? ¿a alguien más le habrá pasado ya? y entonces te topas con las letras de alguien más, con las experiencias de otros y el sentir de alguien más.
Yo, hoy te comparto las palabras de un autor que recién descubro, palabras que me llegaron en el momento justo, palabras que, como una sabia profesora me dijo una vez, no son mías, son de todos.
Gracias por quedarte a jugar conmigo , aún cuando los otros niños se fueron...
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